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lunes, 13 de octubre de 2014

El final del tunel

Estoy desperezándome de este largo letargo. Mis ojos siguen cerrados, resistiéndose a abrirse por la luz que, quizás, podría cegarme. Los abro de golpe pero no, no me ciega. No hay luz.

Poco a poco mi cuerpo vuelve a responder a los impulsos de mi cerebro, esperando cada músculo su orden. Me levanto intentando no caerme a ese suelo en el que tanto tiempo he invernado. Ya no quiero dormir más, quiero salir de esta oscuridad.

Los segundos pasan en esta vida en la que el tiempo es demasiado rápido, intentar pararlo tirando el reloj al suelo es una mera ilusión de una escapatoria, pero no la hay, él sigue corriendo aunque tú te quedes atrás.

Puedo ver algo ahora, puedo ver que la oscuridad se vence encendiendo una vela, puedo ver que sigo entera a pesar de haberme desecho de ello. Los miedos que te invaden en ciertos momentos son como las sombras que poco a poco van consumiendo la vela, hasta dejarte a oscuras. Pero ya no.

Empiezo a correr en dirección a ninguna parte, persiguiendo la ínfima luz que veo al final de esto. La estoy alcanzando? LA ESTOY ALCANZANDO.

Ya no hacen falta más velas, es el sol quien me ciega...



sábado, 22 de marzo de 2014

Solamente


A veces basta solamente una canción para que todo venga a ti, miles de emociones que se encuentran en un mismo punto, tu cabeza. Cerrar los ojos y sentir como fluye a tu alrededor esa energía positiva que transmite su guitarra, su voz, él.

Cristalinas bajan con cada nota, como una caricia, recordándome que simplemente una canción puede hacerte vivir todo esto.

Alegría, tristeza, satisfacción...

miércoles, 5 de febrero de 2014

Reflexión

Pregunta realizada por Marta (http://mimundoenuncuento.blogspot.com.es)


Bueno, he querido poner esto en el blog porque la respuesta tengo que reflexionarla.

Creo que la sociedad nos impone ya desde que nacemos una meta, nos hace ver que somos "felices" con un consumismo que para nada nos da esa felicidad. Así mismo pasa con las personas, las historias de princesitas nos dan a entender que para que alguien nos quiera tiene que darlo todo por nosotros y nosotros por dicha persona, cuando eso no precisamente es lo que nos va a hacer feliz. Siempre hay una princesa con su príncipe azul y se enamoran al instante y viven felices al final del cuento pero...

¿Cuántas veces es así?

Muy pocas veces, por no decir ninguna.

Somos peones de lo que la sociedad nos impone por eso luego acabamos siendo dependientes de algo o alguien.

Lo que no nos damos cuenta es que para ser felices no nos hace falta NADA, ni NADIE, podemos ser felices por nosotros mismos.


Lo que hay que pensar es que no nos hace falta todo eso, todo ese materialismo y esa persona, tenemos que pensar que cada día que nos levantamos es un motivo para estar felices, el poder sentir, el poder ver, oír, caminar, etc... no nos damos cuenta de que las cosas más pequeñas son lo que hace que la vida valga la pena y el único motivo por el que estar felices.

GRACIAS :)