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sábado, 31 de agosto de 2013

Fantasía 2

Había llegado tarde, suponía que ella estaría ya durmiendo desde hacía rato pero se sorprendió al descubrir la luz del dormitorio encendida. Despacio, se fue aproximando a la puerta de la habitación.

Allí estaba, en la cama, tranquilamente dormida. La estampa le pareció preciosa, la fina tela de las sábanas dibujaba las curvas de su cuerpo acurrucado, sus brazos agarraban el extremo de la almohada y perfectamente estirado sobre ella su precioso pelo liso parecía fuego gracias a la luz que la lamparilla emitía.

Se quedó en el umbral de la puerta, ahí, parado, contemplándola y deleitándose con su perfección, realmente maravillado. Entró en la estancia y se acercó al borde de la cama.
El pelo le caía por las mejillas y se lo apartó con un ligero roce, dejando al descubierto sus sonrosadas mejillas y dejando que sus dedos se hundiesen en su melena.

Le dio un beso en la frente, parándose en él, luego bajó a su mejilla y le dio otro beso. La mano de ella lo sorprendió agarrándolo por el cuello, atrayendo lo y besándole la mejilla también. Se miraron ambos con ganas del otro, ambos con un pecado implícito en sus miradas.

Se dejaron llevar, besándose con pasión desmedida y con una lujuria creciente. Las manos de él la despojaron de las finas sábanas que cubrían su cuerpo y la acarició, nuca, espalda, nalgas, muslos. Deleitándose con cada curva de su cuerpo, perdiéndose en esa suave piel.

Las respiraciones comenzaban a acelerarse, igual que sus respectivos corazones, palpitando en cada pecho con ganas de salirse de ellos.

Eran todo carne, cuerpo con cuerpo, piel con piel, sintiéndose el uno al otro con cada caricia proporcionada, con cada beso dado y con cada mirada lasciva.

¿Cómo no rendirse al encanto de su ser, a las cadenas de sus manos, al embrujo de su piel?

Besaba cada parte, sus labios, su cuello, sus pechos, su vientre, arrancando cada gemido de lo más profundo. No quiso detenerse, quería comerla, devorar hasta el más mínimo rincón de su diosa...


Todo había comenzado con un beso, y con un beso preso de ella había quedado.


sábado, 10 de agosto de 2013

Tiempo


Y vuelve a mi la tranquilidad perdida tanto tiempo atrás, vuelve la serenidad a mi alma cansada.
Un tiempo de respiro, de oxigenación. Tiempo maltratador, tiempo compañero, tiempo cruel en la soledad de un sueño dulce como miel en los labios.

Tan solo tiempo...